Fomento Económico

Programa ReDes apoya grupos productivos para la actuación autónoma y sostenible; en el acumulado 2013-2018, el ingreso generado ascendió a R$ 30 millones

Creado en 2010, el programa ReDes reúne una historia de 64 proyectos patrocinados. Se desarrolla a través de una alianza entre las empresas participadas de Votorantim, el Instituto Votorantim y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) con el objetivo de agregar esfuerzos y potenciar las inversiones para promover el desarrollo de diferentes localidades. Las primeras salieron del papel en 2013, con una perspectiva de duración de cinco años. Presente en 34 ciudades desde que comenzó las actividades, el programa ReDes ya ha beneficiado a aproximadamente 2 mil familias, generando un ingreso acumulado calculado en R$ 30 millones, distribuido entre sus beneficiarios a lo largo de los años. Los recursos ya aplicados llegan a R$ 65 millones.

El ReDes actúa en ciudades del área de influencia de las empresas participadas de Votorantim. La idea es fomentar la creación de negocios inclusivos para generar ingresos, moldeados de acuerdo con la vocación y el potencial del lugar. Los beneficiarios de los proyectos son grupos que se organizan en asociaciones o cooperativas y reciben apoyo de Votorantim para su estructuración y el desarrollo de las actividades. El apoyo abarca el soporte técnico y financiero, con aporte de recursos para poner el proyecto de pie. Para ello, el ReDes cuenta con una línea de financiamiento para inversiones globales de hasta R$ 100 millones en el período 2013/2020 – el 50% originario de Votorantim y el otro 50% del BNDES.

De los 48 proyectos ya finalizados desde el comienzo del programa, 20 llegaron a la etapa final en 2018 tras pasar por cuidadosa evaluación del grado de sostenibilidad del negocio, realizada por el Instituto y una consultoría externa. Se analizan cinco bloques de indicadores con un total de 18 aspectos, para medir gobernanza, planificación y articulación local; producción y abastecimiento; comercialización, mercado y logística; gestión del emprendimiento y regularización del negocio. Los proyectos que obtienen un 60% o más de aprobación en este checklist se consideran aptos para avanzar de forma autónoma. En la definición de Filippe Barros, analista de gestión de proyectos del Instituto Votorantim, “son autosostenibles y capaces de caminar con sus propias piernas”. En 2018, 16 provectos lograron el 80% de aprobación en los requisitos de sustentabilidad.

El ReDes apoya proyectos de diferentes sectores, como abastecimiento alimentario (pesca, agricultura familiar, avicultura, apicultura, producción de lácteos y derivados), comercio y servicios; artesanía y reciclaje de materiales (ver casos). El área de actividades depende de las características locales, de las habilidades de los miembros del grupo, además del potencial para la generación de ingresos. El trabajo del Instituto Votorantim comienza en la etapa de planificación, con el diagnóstico de las potencialidades locales y la creación y análisis de la viabilidad de los planes de negocios. Los técnicos del programa también acompañan de cerca la estructuración de los grupos.

Aprendizajes

A partir de la experiencia con los proyectos apoyados a lo largo de los años, el Instituto Votorantim y el BNDES vienen perfeccionando la metodología del programa. Un diagnóstico detallado, llevado a cabo en 2015, permitió identificar los factores de éxito y fracaso comunes a los diversos proyectos y definir mejoras. Se destacaron como puntos positivos de los proyectos: el conocimiento de las prácticas productivas, el perfil emprendedor de la organización, las estrategias asertivas de comercialización; la documentación regular y la calidad del producto. Los principales retos identificados fueron: la gestión centralizada y poco participativa; las dificultades de comercialización; la ausencia o insuficiencia de controles (sobre todo financieros); y la falta de cumplimiento fiscal.

Para potenciar los puntos positivos y fortalecer a los grupos para hacer frente a los retos, en 2016 la metodología aplicada pasó por una reformulación. Entre otras medidas, se incluyó una herramienta de gestión de proyectos llamada Regla de Madurez, aplicada en el ReDes con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Se trata de un sistema de evaluación que analiza la cohesión del grupo (interacción), su capacidad de construcción del negocio y búsqueda de resultados (edificación) y la gestión del emprendimiento, incluyendo los controles financieros y el cumplimiento de los requisitos legales (organización).

La regla de madurez se aplica en distintos momentos del proceso de implementación de los negocios, desde la etapa de planificación. Este es un instrumento importante para indicar la corrección de ruta, cuando sea necesario, y contribuye a aumentar la tasa de éxito de los emprendimientos. Otra medida adoptada en la revisión de metodología fue la adopción del llamado gestor interno – un profesional con experiencia en la cadena productiva del negocio, contratado por el grupo, con el apoyo del Instituto Votorantim, que acompaña presencialmente la rutina de las actividades del grupo.

Además, el programa pone a disposición de los grupos una consultoría externa, a través de un banco de expertos, que se puede accionar cuando el proyecto enfrenta dificultades más específicas o cuando hay dudas o cuestionamientos con respecto a una determinada área de conocimiento. Los asuntos fiscales y tributarios, problemas de comercialización, técnicas agrícolas fueron algunas de las demandas verificadas en 2018, que, cuando atendidas por los expertos, contribuyeron al buen resultado del programa durante el año.

ReDes en números

Fábrica y Coprocesamiento de Aceite

Un ejemplo del potencial transformador del programa ReDes se puede encontrar en la implantación de una fábrica para la producción de aceite de babasú, con comienzo oficial en el primer semestre de 2019. Cinco comunidades que están en el área de influencia de la fábrica de Votorantim Cimentos en Sobral, Ceará, integran el proyecto, reunidas en la Asociación Nossa Senhora da Conceição. Desde mayo de 2018, esta Asociación entrega la semilla de babasú in natura a la unidad de Votorantim. Se trata de aproximadamente 200 toneladas cada mes, lo que rindió a los asociados (alrededor de 50 personas) un ingreso extra en el período de mayo / diciembre de R$ 82 mil.

La propuesta de la fábrica de aceite, además del componente social y económico – ya que les va a generar ingresos a las familias carentes que viven en la región de la Sierra de Meruoca, donde la palmera de babasú es abundante -, tiene un fuerte contenido ambiental: el residuo resultante del proceso de fabricación se entregará a la unidad local de Votorantim para su uso en los hornos de producción de cemento, reemplazando en parte al coque de petróleo.

El cambio representa un beneficio ambiental, debido a que la quema del residuo de babasú permite la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero y disminuye el uso de combustibles fósiles, que son recursos naturales no renovables. La fábrica de cemento de Sobral utiliza el sistema de coprocesamiento para la generación de energía, con el aprovechamiento de varios tipos de residuos, como los sólidos urbanos y los desechados por industrias, además de neumáticos triturados.

Con el inicio de las operaciones de la fábrica, los ingresos de las familias que participan en el proyecto deben ganar un incremento aún mayor, con la comercialización del aceite de babasú, actualmente muy utilizado en la fabricación de cosméticos y que también tiene propiedades medicinales.

Producción de Mermeladas

Vidal Ramos, ciudad de la región del Alto Valle de Itajaí, en el estado de Santa Catarina, es conocida como “la ciudad de los dulces”. Con una población de poco más de 6 mil habitantes, en su mayoría descendientes de alemanes e italianos, tiene en su calendario oficial una fiesta anual en la que se comercializan mermeladas, galletas, tortas, pasteles y todo tipo de dulces elaborados por las familias con recetas que vienen de sus antepasados.

Por lo tanto, es natural que surgieran en la ciudad proyectos del programa ReDes relacionados con esta cultura. Son tres iniciativas patrocinadas por la unidad local de Votorantim Cimentos: una asociación de apicultores, una fábrica de galletas y otra de mermeladas y dulces, que se emancipó en 2018.

Bautizada como Dulce Acogida, la fábrica reúne a 13 familias de pequeños agricultores que incrementan sus ingresos con la producción de dulces y también forman parte de un proyecto de turismo rural en la ciudad, recibiendo visitantes en sus propiedades los fines de semana.

Las mermeladas y los dulces se hacen con frutas de la región – naranja, guayaba, fresa, limón, uva y piña – y se venden en los mercados, panaderías y a los turistas. El apoyo del programa ReDes valoró esta vocación, mantuvo la característica artesanal de la producción y, al mismo tiempo, profesionalizó la actividad, que, a partir de 2019, sigue por cuenta de las propias familias.

Para hacer viable el proyecto, el ReDes invirtió R$ 287 mil, en la mejora de las instalaciones físicas de la fábrica (un inmueble cedido en comodato por la alcaldía de la ciudad) y en la compra de equipos e insumos. Una parte importante del proyecto fue la capacitación de las familias (centrada en el área de comercialización, la principal dificultad del grupo, y en la formalización de la actividad) y el apoyo para la presentación de los productos (creación del logotipo, envasado y etiquetado de acuerdo con las normas legales y las exigencias de la vigilancia sanitaria).

En 2018, el grupo tuvo un ingreso total de R$ 17,3 mil, cantidad que superó en un 36% lo que se había establecido como meta de facturación a principios de año. Pero, para Fernanda Ramos, consultora de responsabilidad social de Votorantim Cimentos, el principal beneficio de las familias es intangible: “Es la posibilidad de perpetuar la cultura local. La habilidad y el talento de las personas están siendo fortalecidos porque también tienen un valor comercial y, con ello, las nuevas generaciones se sienten estimuladas para preservarlos”.

Manejo Forestal

Uno de los ejemplos más significativos de los beneficios generados por el programa ReDes con la población más vulnerable es sin duda el proyecto de la Cooperativa de los Trabajadores Rurales y Agricultores de la Comunidad Quilombola del Arroyo de São Domingos, de la ciudad de Conceição da Barra, estado de Espírito Santo. Patrocinado por Fibria y vinculado a la unidad industrial de la ciudad vecina de São Mateus, el proyecto cambió la vida de los 26 cooperados y es visto como un modelo de emprendimiento exitoso en dicho estado.

El grupo que fundó la cooperativa vivía de la recogida de residuos en las plantaciones de eucaliptos, actividad muy precaria, donde hay exceso de mano de obra, materia prima escasa, explotación de trabajo infantil y mucha intermediación. Los recolectores de residuos entregan el material recogido a las carbonerías de la región y son mal remunerados. En el caso de los actuales cooperados de São Domingos, cuando comenzaron el proyecto en 2014, el ingreso mensual era alrededor de R$ 300.

Al ingresar en el ReDes, la Cooperativa se especializó en la prestación de servicios de manejo forestal y recibió una inversión de R$ 344 mil, aplicados en la compra de un ómnibus para el transporte de los cooperados y la reforma de la sede de la asociación (que además de las dependencias para las actividades administrativas también pasó a contar con cocina, auditorio, salas de reuniones y comodidades como aire acondicionado).

Según Douglas Pereira, experto en sustentabilidad que acompaña el proyecto São Domingos, el tema del transporte era el que más afectaba los costos de la cooperativa, porque para realizar trabajos como los de siega (los más comúnmente solicitados) la cooperativa necesita hacer constantes desplazamientos. Al alquilar vehículos y contratar conductores, reducían parte de sus ganancias y, con el ómnibus propio, ganaron rentabilidad (hasta un 40% a más).

Emancipados del programa ReDes a fines de 2018, el grupo expandió sus actividades y, además de siegas, se capacitaron para realizar otros servicios. El principal cliente es Fibria, pero la cooperativa también atiende haciendas y concesionarios de carreteras.

El rendimiento de los cooperados aumentó y, en algunos meses, llega a ser hasta diez veces más de lo que ganaban antes de entrar en el proyecto (R$ 3,5 mil/mes). Pero, precavidos, mantienen un fondo en el que retienen alrededor del 15% de los ingresos mensuales.

Los recursos preservados no solo se pueden utilizar como complemento de los ingresos en los meses en los que hay una disminución de la demanda de servicios, sino que también son objeto de inversiones. La Cooperativa São Domingos ya cuenta, por ejemplo, con tres vehículos propios para apoyar las actividades.